Este vídeo describe la cruda realidad que se lleva a cabo en un centro de rehabilitación de trastornos alimenticios en forma de documental. El título de este artículo hace referencia a los nombres en clave por los que se conoce estos dos trastornos alimentarios(Ana y Mía). Estas siglas referidas a la anorexia y bulimia, son comúnmente utilizadas por las personas que padecen alguno de estos trastornos. Uno de los motivos principales por los que se niegan a hablar de ellos de forma explícita es que no son conscientes de la gravedad de su diagnóstico y tratan de quitarle importancia . También hablamos de Ana y Mía para referimos a toda web, blog, chat, comunidad, etc… creadas exclusivamente (o adicionalmente) para fomentar y homenajear el culto a la anorexia y a la bulimia. Son páginas que incitan y reglan estos comportamientos dando instrucciones específicas y consejos.
En el documental observamos la vida en ese centro repleto de normas relacionadas con la alimentación y una serie estricta de pautas que condicionan de cierto modo la libertad de quienes han ingresado allí, ya sea de forma voluntaria o involuntaria. Como podemos observar en el vídeo, las protagonistas, tratan de saltarse las normas repetidas veces, fumando en las habitaciones, creando estrategias para consumir menos calorías de las que deben ingerir e incluso vomitando alimentos después de consumirlos. Considero que todas estas conductas son normales en personas con dichos trastornos, ya que tienen a ser reincidentes.
Muchos profesionales son agradables con las personas que se están rehabilitando, pero desde mi punto de vista creo que en este centro la mayoría no actúa por pura vocación, muchos de los trabajadores imponen castigos severos si algo se incumple y no dan ninguna recompensa a quienes siguen las normas, por ello la rehabilitación es muy complicada.Me conmocionó mucho que expulsaran a Polly, esta decisión hizo que en 2008 se suicidara a verse incapaz de luchar contra su enfermedad. Otro hecho significativo que ocurrió con una de las pacientes que aparece en el vídeo es el caso de Brittany , ella no podía pagar la alta cuota mensual de la clínica y como su seguro médico ya no cubría su estancia le echaron del centro. Su historia tiene un trágico final al igual que la de Polly. Brittany se suicidó en 2011, ya que no estaba del todo recuperada y no se sentía con fuerzas suficientes para salir a la calle. En la mayoría de los casos creo que la educación en las familias de los afectados es fundamental, ya que por ejemplo, una de las protagonistas internadas en el centro, tenía problemas alimenticios debido a que su madre le inculcó una grave obsesión por controlar el peso. Aparte creo que es fundamental que toda la familia llegue a comprender los sentimientos de la persona que sufre el trastorno para poder ayudarla mejor a reinsertarse en la sociedad tras el paso por la clínica.
Al terminar el vídeo me planteé dos cosas, lo primero es que una enfermedad de tal gravedad debería estar más valorada, no se deben implantar normas que resten tanta libertad ya que hacen sentir a las mujeres como si estuvieran en una cárcel, y ellas no han hecho nada malo, solo están tratando de curarse. Lo segundo es que veo excesivo que por una mala conducta echen del centro a una persona en proceso de rehabilitación.
En conclusión creo que los métodos de esta clínica son anticuados y poco efectivos, algunos psicoterapeutas no son comprensivos y basan el tratamiento en fármacos potentes contra la depresión. Esto a largo plazo lo único que hace es crear una dependencia a las pastillas y no promocionan la independencia necesaria para la vida cotidiana.
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